La Lepra cerró con un emotivo empate y sueña con el reducido. Lamentablemente tenemos que seguir prendido a la tele para ver los demás resultados.
El partido comenzó como se lo esperaba. Nervios, entusiasmo tanto por los jugadores, como en las gradas.
Con un comienzo de partido “sin arcos” trabado en el medio y con varias situaciones en el primer tiempo que dejaba que desear. Lepra se hacía dueño del balón acaparaba las bandas con Palacio y Sánchez. En el minuto 34’ con un tiro libre de Daniel Imperiale, que se estrelló en el travesaño y bajó atrás de la línea. Era gol que el árbitro Comesaña no convalidó ni tampoco el asistente Ivan Aliende.
Independiente se movió con velocidad de Federico Castro, la capacidad de distribución del ‘10’ leproso y todo el equipo entonado en busca de un objetivo.
Con polémicas, lesionados y con los sentimientos a flor de piel. Ya que Matías Godoy puso el 1-0 para la “Crema” al minuto 49. A los 2 minutos gol de Navas, que le permite ilusionarse con un merecido lugar en la pelea por jugar en la máxima categoría del fútbol argentino.
La Lepra recuperó su identidad. Con un presupuesto corto, jugadores de la cantera y otros que se adueñaron de la camiseta. Con un DT que encontró su lugar en el mundo y una dirigencia sana y realista. Pase lo que pase de ahora en más, se merecen todos los aplausos.
¿Qué necesita ahora la Lepra para clasificar?
Que agropecuario (33) no gane por 4 o más goles y Browm de Adrogué (33) por 5 o más goles. No importa lo que hagan Villa Dálmine (32) ni mitre (35).

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