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| Foto: Csir Oficial |
Nadie está dispuesto a regalar nada. Ni un centímetro de comodidad para que se mueva el rival. Y así se vio el primer tiempo de Independiente Rivadavia y Sarmiento de Junín, de la provincia de Buenos Aires con una marca dura y sin descuidos defensivos. Y dentro de esos esquemas la Lepra tuvo mayor disposición ofensiva proponiendo una presión cerca del área de los bonaerenses.
Fueron centros que la mayoría de las veces cayeron en cabezas y piernas de los Verdes. Los visitantes plantearon un juego defensivo con suma coordinación para ubicar a sus volantes armando una red casi invulnerable.
Independiente ante esos recursos de los Verdes ni supo resolver con sus centros, ni tampoco pudo aplicar un plan B. Tuvo los impulsos de lucha, de recuperación del balón pero careció de agresividad en el ataque. No hizo remates directos al arco de Vicentini que sólo se tuvo que esforzar para bajar algunos centros. Y Sarmiento, que tampoco tuvo actividad ofensiva encontró el gol de Orsini que sorprendió a la Lepra.
Le quedan 90 minutos. El gol, a minutos del final, dejó un gusto amargo en la boca. Mereció algo más Independiente Rivadavia. Igual, si de hazañas se trata, no den por muerto a este equipo.
“La esperanza es lo último que se pierde”, y en el fútbol no hay nada dicho, sino pregúntenle a Liverpool o al Tottenham.

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